¿VIVIR POR VIVIR O VIVIR CON PROPÓSITO?

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio J. Valentín Reyes
viernes, 9 de octubre de 2026

¿VIVIR POR VIVIR O VIVIR CON PROPÓSITO?

La vida puede vivirse de diferentes maneras: simplemente dejando pasar los días, procurando satisfacer nuestros deseos y complaciendo todo aquello que la mente y el corazón nos piden. Pero también podemos elegir vivir colocando a Dios en el centro de nuestra existencia.

La gran diferencia no está en cuántos años vivimos, sino en para qué vivimos, a quién servimos y qué huellas dejamos en los demás.

Cuando Dios ocupa el centro de nuestra vida, nuestros deseos dejan de gobernarnos, nuestras decisiones adquieren mayor sentido y comprendemos que vivir no es solamente existir, sino amar, servir y cumplir un propósito.

No olvidemos que Dios mira, Dios conoce cómo vivimos. Él conoce nuestras intenciones, nuestros pensamientos, nuestras acciones y hasta aquello que procuramos ocultar de los demás. Nada escapa de su mirada. Por eso, nuestra fe debe reflejarse no solamente en lo que decimos creer, sino en la manera en que vivimos cada día.

Y aquí está el gran desafío:  Si Dios examinara hoy nuestra manera de vivir, ¿encontraría una vida rendida a su voluntad de corazón, genuinamente o una existencia gobernada por nuestros propios deseos, desconectada de Su voluntad y complaciendo los deseos de la carne?

¡No desperdiciemos el regalo de la vida viviendo únicamente para nosotros mismos! Vivamos de tal manera que nuestra existencia honre a Dios.

«Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia». Filipenses 1:21

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