¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE OLVIDAN TAN RÁPIDO LO BUENO QUE RECIBIERON Y VIVEN SIN GRATITUD?

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio J. Valentín Reyes
sábado, 26 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE OLVIDAN TAN RÁPIDO LO BUENO QUE RECIBIERON Y VIVEN SIN GRATITUD?

La respuesta a esa pregunta es porque muchas veces, el corazón se acostumbra a recibir y deja de valorar. Lo que ayer fue una bendición, hoy puede parecer algo común. Se recuerdan con facilidad las heridas, las fallas y lo que faltó, pero se borra de la memoria la mano que ayudó, las personas que abrieron su corazón, la palabra que sostuvo y el amor que estuvo presente.

La gratitud requiere memoria. Es detenernos y reconocer: “No llegué hasta aquí solo; alguien me ayudó, alguien creyó en mí, alguien me abrió sus puertas, me acogieron y, sobre todo, Dios me sostuvo.”

Un corazón agradecido no significa ignorar lo difícil, sino decidir que lo bueno recibido merece ser recordado, atesorado en el corazón y la memoria.

El salmista en uno de mis salmos preferidos dice: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.” Salmo 103:2

No olvidemos que la bondad de Dios estuvo en los tiempos de crisis. No olvidemos la gente que fue solidaria en tiempos de necesidad. No olvidemos la Iglesia que aún siendo imperfectos, nos abrió los brazos y nos recibió.

Que nunca tengamos una memoria tan corta para el bien ni un corazón tan endurecido que nos impida decir: “GRACIAS.”

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