¿TE VALORAN POR QUIEN ERES O POR LO QUE PUEDES OFRECER?

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio J. Valentín Reyes
miércoles 3 de septiembre de 2026

¿TE VALORAN POR QUIEN ERES O POR LO QUE PUEDES OFRECER?

Vivimos en una sociedad donde muchas veces las personas son valoradas por lo que tienen, por lo que producen, por la posición que ocupan o por los beneficios que pueden ofrecer. Mientras somos útiles, necesarios o influyentes, abundan las llamadas, los saludos y las expresiones de cariño. Pero cuando ya no podemos ofrecer lo mismo, descubrimos quién realmente nos apreciaba por lo que somos y quienes simplemente por lo que podemos o podíamos hacer para su bien.

Jesús nos enseñó una manera diferente de mirar a las personas. Para Él nadie era simplemente un número entre la multitud. Se detenía ante el enfermo, escuchaba al rechazado, tocaba al olvidado y llamaba por nombre a quienes otros ignoraban.

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.” Juan 10:14

Qué hermoso es llegar al punto en que nuestra presencia sea apreciada, no por lo que podemos dar material o intelectualmente, sino porque hemos sembrado amor, respeto, bondad, comprensión y esperanza. Y eso se vive con una llamada, un mensaje de texto espontáneo sin fechas específicas, un saludo afectuoso, una sonrisa genuina.

Preguntémonos: Si mañana dejáramos de ocupar el puesto que tenemos, de ofrecer los beneficios que ofrecemos o de poseer aquello que hoy atrae a otros, ¿seguirían deseando nuestra compañía?

Al final de la vida, nuestro mayor legado no será cuántas personas conocimos, cuánto acumulamos ni cuán importantes fuimos. Será poder decir que dejamos personas que nos recuerdan con gratitud porque alguna vez las escuchamos, las abrazamos, las ayudamos, oramos por ellas, lloramos a su lado y las hicimos sentir importantes.

No vivas solamente para ser necesario. Vive de tal manera que seas recordado con amor.
Porque para Dios nunca has sido un número o alguien con una función. Eres una persona conocida por nombre, mirada con misericordia y amada profundamente más allá de lo que haces.

Deja un comentario