LA ENCOMIENDA QUE NO PODEMOS OLVIDAR

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio J. Valentín Reyes
Miércoles 26 de agosto de 2026

LA ENCOMIENDA QUE NO PODEMOS OLVIDAR

Jesús nunca llamó a la Iglesia para quedarse esperando que la gente llegue. Su llamado fue claro: “Id…”. Ir donde están las personas, donde hay necesidad, soledad, dolor y desesperanza.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”
Mateo 28:19

Muchas veces nos ocupamos en reuniones, programas y actividades dentro del templo, pero podemos pasar por alto que afuera hay personas esperando una visita, una oración, una palabra de consuelo o simplemente alguien que se siente a escucharles.

Anoche, como Iglesia, hicimos una pequeña práctica: nos salimos del templo y fuimos hasta donde estaba la gente. El resultado fue extraordinario. Aquello que parecía una acción sencilla se convirtió en una experiencia de encuentro, oración, comunión y esperanza.

Y surge una pregunta que debemos tomar en serio: ¿nos estará llamando Dios a dar un cambio en nuestra visión y en nuestra acción eclesial? Quizás el Señor nos esté recordando que la Iglesia no existe solamente para congregarse, sino también para salir, buscar, acompañar y servir.

Jesús fue donde estaba la gente. Se acercó al enfermo, al rechazado, al que lloraba, al pecador y al olvidado. La evangelización comienza cuando dejamos nuestra comodidad y nos acercamos al dolor humano con el amor de Cristo.

La Iglesia no puede limitarse a decir: “Aquí estamos, ven.” También tiene que aprender a decir: “Aquí vamos; queremos encontrarte donde estás.”

Porque hay heridas que nunca llegarán al templo; somos nosotros quienes tenemos que llegar hasta ellas. Tal vez Dios esté abriendo delante de nosotros un nuevo camino: menos espera y más búsqueda; menos encierro y más presencia; menos comodidad y más misión.

La encomienda sigue vigente: ir, visitar, acompañar, evangelizar y llevar esperanza. Cristo cuenta con nosotros.

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