HAY TRISTEZAS QUE SE INTENTAN OCULTAR…

 

Hay tristezas que se esconden detrás de una sonrisa, de una conversación normal o de una agenda llena de actividades. Ese quebranto maquillado, lleva días, meses, tal vez años. Mucho más, en sin número de ocasiones nos hemos acostumbrado a vivir con ese dolor en el alma. Sin embargo, aunque logremos ocultarlas a los ojos de los demás, siguen quebrantando el corazón y opacando la alegría.

Dios conoce esas lágrimas que nadie ha visto y escucha esas oraciones que apenas pueden pronunciarse. Él no nos invita a fingir fortaleza e intentar proyectar que todo está bien, sino a acercarnos con un corazón sincero, mostrando que somos frágiles. Solo en Su presencia las heridas comienzan a sanar y la esperanza vuelve a florecer.

No cargues en soledad con aquello que pesa en tu alma. Permite que Dios entre en ese lugar de dolor. Permite también que alguien te extienda su mano y llore contigo. A veces, Dios manifiesta Su amor, Su consuelo y Su cuidado a través de personas que caminan a nuestro lado, nos escuchan sin juzgarnos y nos ayudan a seguir adelante.

Recuerda: la tristeza puede visitar el corazón por un tiempo, a veces breve, en otras ocadiones prolongado, pero cuando Cristo gobierna la vida, ese dolor, ese quebranto nunca tendrá la última palabra.

«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.» Salmo 34:18

 

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio J. Valentín Reyes
Viernes 24 de julio de 2026

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