¿CUÁNTO NOS HA DADO DIOS? ¿CUÁNTO LE RESTAMOS A DIOS?

«Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mateo 6:33)

Cuando nos detenemos a pensar en la bondad de Dios, descubrimos que todo lo que somos y tenemos proviene de Sus manos. La vida, la familia, la salud, las capacidades, las oportunidades, el alimento diario y, sobre todo, la salvación en Cristo Jesús, son regalos de Su gracia. Dios nos ha dado mucho más de lo que merecemos y mucho más de lo que podemos contar.

Sin embargo, la pregunta que también debemos hacernos es: ¿Cuánto le restamos a Dios?

Muchas veces comenzamos quitándole tiempo. Tenemos horas para muchas actividades, pero apenas unos minutos para la oración, la lectura bíblica o la adoración. Luego le restamos disponibilidad. Sabemos que Dios nos llama a servir, pero respondemos con excusas, agendas llenas o prioridades que ocupan el lugar que le corresponde al Señor.

Y si no prestamos atención, terminamos sustituyendo a Dios por otras cosas. El trabajo, los compromisos, los entretenimientos, las preocupaciones o incluso nuestros propios deseos pueden ocupar el centro de nuestra vida. Sin darnos cuenta, aquello que debía girar alrededor de Dios comienza a ocupar Su lugar.

La tragedia espiritual no ocurre de un día para otro. Comienza con pequeñas renuncias: menos oración, menos servicio, menos compromiso, menos búsqueda de Su voluntad, mínimas ocasiones para congregarnos. Poco a poco le vamos restando a Dios lo que siempre le ha pertenecido.

El Señor, en Su amor y misericordia, nos sigue llamando a regresar. Nos invita a colocar nuevamente Su Reino en primer lugar. No porque Él necesite nuestro tiempo o nuestro servicio, sino porque nosotros necesitamos vivir cerca de Él para experimentar la plenitud de Su gracia.

Hoy es un buen día para reflexionar: ¿Estoy agradeciendo a Dios por todo lo que me ha dado? ¿O le estoy restando espacio en mi vida?

Que nuestra respuesta sea volver a poner a Dios en el centro, ofrecerle nuestro tiempo, nuestros dones y nuestro corazón. Después de todo, quien nos lo ha dado todo merece lo mejor de nosotros.

Oración: Señor, perdónanos cuando te relegamos a un segundo plano. Ayúdanos a reconocer tu inmensa bondad y a responder con gratitud, entrega y servicio. Que nada ocupe el lugar que solo te pertenece a Ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Pensamiento final: Cuando Dios deja de ser nuestra prioridad, otras cosas ocupan Su lugar. Pero cuando Dios vuelve a ser el centro, todo lo demás encuentra su lugar correcto.

DESDE EL ESCRITORIO DEL PASTOR
Rdo. Sergio Valentín
lunes, 15 de junio de 2026

Deja un comentario