La canción «Chiquitita» de ABBA, aunque no es un himno cristiano, contiene un mensaje poderoso sobre la tristeza, la empatía y la esperanza. escrita por Benny Andersson y Björn Ulvaeus, tiene una historia fascinante.
La canción fue grabada el 12 de octubre de 1978. Se inspiró, en parte, en la historia de una niña sueca que había perdido a su tía, Angelina, y a quien querían consolar.
La letra habla con ternura a una persona abatida, invitándola a no dejarse consumir por el dolor: «Chiquitita, dime por qué tu dolor hoy te encadena…»
En la vida cristiana, todos en algún momento nos sentimos como esa «Chiquitita»: heridos, con el alma en sombras y con lágrimas que no siempre sabemos explicar. La Biblia reconoce esta realidad humana. En el Salmo 34:18 leemos:
«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.»
Cristo no ignora nuestro dolor. Al contrario, Él mismo lloró, sintió tristeza, y nos promete consuelo:
«Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.» (Mateo 5:4)
Así como la canción anima a no dejarse vencer por la tristeza y asegura que «el dolor termina y todo pasa», el evangelio nos recuerda que el gozo en el Señor es más fuerte que cualquier lágrima. Dios nos llama por nuestro nombre, no como quien se compadece desde lejos, sino como quien camina a nuestro lado.
Si hoy te sientes como «Chiquitita», recuerda que no estás sola ni solo. Cristo conoce tus lágrimas, y en Él hay consuelo.
«El llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá la alegría.» (Salmo 30:5)
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