Reflexión sobre la vida de fe de nuestro hermano Eddy Ramos Betancourt

La partida de nuestro hermano en la fe, Eddy Ramos Betancourt, nos deja un legado de firmeza, valentía y confianza absoluta en Dios. Su vida fue un testimonio de fe inquebrantable, reflejando en todo momento la convicción de aquel que ha puesto su esperanza en Cristo.

Nuestra Iglesia Metodista Samuel Culpeper y la comunidad en general atesorarán siempre su vida, su ejemplo e integridad, valores que puso de manifiesto en su ruta de fe. Fue un siervo que vivió con entrega, testificando con su vida la grandeza de Dios y dejando huellas imborrables en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerle.

Nos desafía a vivir con propósito, a sostenernos en las promesas divinas y a enfrentar las pruebas con la seguridad de que nuestro Redentor vive. Como Job declaró en medio de su aflicción:

«Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo.» (Job 19:25)

Así también, la vida de nuestro hermano Eddy nos recuerda que la fe no es solo para los días de gozo, sino también para los tiempos de adversidad. Su confianza en Dios hasta el final nos invita a reflexionar:

¿Estamos viviendo cada día con la certeza de que Dios tiene el control?

¿Nuestra fe se mantiene firme, aun cuando enfrentamos dificultades?

¿Estamos dejando un legado de confianza en Dios para quienes nos rodean?

Que su testimonio nos inspire a caminar con fidelidad, declarando con convicción que nuestro Redentor vive, y que un día, como Eddy, nos encontraremos cara a cara con Él en la eternidad.

Hoy descansa en la paz del Señor, evidencia del triunfo de su fe.

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