CUANDO NOS DESVIAMOS DE LA RUTA
En nuestra vida cristiana, todos hemos experimentado momentos en los que, sin darnos cuenta, nos hemos desviado del camino que Dios ha trazado para nosotros. A veces ocurre por distracciones, otras por pruebas difíciles o incluso por decisiones erradas que nos llevan lejos de Su voluntad. Pero lo maravilloso de nuestro Dios es que, aunque nos alejemos, Él nunca nos deja sin una oportunidad para regresar.
La Biblia nos habla de esto en Isaías 30:21:
«Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.»
Dios siempre nos está guiando. Aun cuando tomamos caminos equivocados, Su voz sigue susurrando en nuestro corazón, invitándonos a volver a Él. Como el buen pastor que busca a la oveja perdida (Lucas 15:4-7), el Señor no nos abandona en nuestra confusión o pecado. Su amor es fiel y Su gracia es suficiente para restaurarnos.
Cuando nos damos cuenta de que hemos tomado una ruta equivocada, lo primero que debemos hacer es reconocerlo con humildad. Salmo 32:5 nos recuerda:
«Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado.»
El siguiente paso es volver a la comunión con Dios a través de la oración y la lectura de Su Palabra. No importa cuán lejos hayamos ido, siempre hay un camino de regreso. Dios es experto en restauraciones, y su misericordia es nueva cada mañana (Lamentaciones 3:22-23).
Si hoy sientes que te has desviado, no te desanimes ni pienses que ya no hay esperanza. Dios te espera con los brazos abiertos. Su amor es más grande que cualquier error, y su propósito en tu vida sigue en pie. Solo necesitas detenerte, escuchar Su voz y retomar el camino que Él ha preparado para ti.
Que esta reflexión nos motive a evaluar constantemente nuestra ruta y a confiar en el Señor para corregir nuestro rumbo cuando sea necesario. Él es nuestro mejor GPS, y Su dirección nunca falla.
ORACIÓN:
«Señor, si en algún momento me he desviado de tu camino, te pido que me ayudes a volver. Perdóname por las veces que he tomado mis propias decisiones sin consultarte. Guíame con tu Espíritu Santo y ayúdame a caminar siempre en tu voluntad. En el nombre de Jesús, amén.»
Deja un comentario