En un pequeño pueblo rodeado de montañas, vivía un hombre llamado Alonso. Un día, mientras trabajaba en el campo, sufrió un accidente y cayó sobre unas rocas filosas, hiriéndose gravemente en la pierna. Logró arrastrarse hasta el camino principal, esperando que alguien lo ayudara.
El primero en pasar fue el doctor del pueblo, pero al ver a Samuel, pensó:
«Si lo ayudo aquí, me retrasaré para atender a mis pacientes en la clínica. Mejor que alguien más se encargue».
Y siguió su camino.
Luego pasó el alcalde, quien al verlo ensangrentado y sucio, frunció el ceño y pensó:
«Si lo ayudo y se muere, su familia podría culparme. Mejor no me meto en problemas.
Y se alejó rápidamente».
Después, un comerciante que vendía telas lo vio, pero al notar la gravedad de sus heridas, se asustó y se dijo:
«No sé cómo curarlo. Además, si se desangra en mi carreta, nadie querrá comprarme nada después».
Así que apuró sus caballos y desapareció.
Alonso, débil y adolorido, comenzó a perder la esperanza. Pero entonces, una mujer anciana, que vivía sola en las afueras del pueblo, pasó por el camino. Al verlo, no dudó en detenerse.
«¡Hijo mío, necesitas ayuda!»—exclamó.
Sin temor a ensuciarse, rasgó su propia falda para hacerle un vendaje y lo ayudó a subir a su carreta. Lo llevó a su humilde casa y, con hierbas medicinales y mucho cuidado, trató sus heridas. Durante días, lo cuidó hasta que recuperó sus fuerzas.
Alonso, conmovido, le dijo:
«Gracias. Fuiste la única que se detuvo cuando todos me ignoraron».
La anciana sonrió y respondió:
«Hijo, no importa cuán ocupados estemos, si ignoramos el dolor ajeno, ¿qué nos queda como seres humanos?
Cuando Alonso sanó por completo, regresó al pueblo y contó lo sucedido. Muchos se avergonzaron al reconocer que habían pasado de largo. Desde ese día, el pueblo cambió. Ya nadie miraba hacia otro lado ante el sufrimiento de otro.
Reflexión:
A veces, la compasión no requiere riqueza ni conocimiento, solo un corazón tocado por el amor de Dios dispuesto a ayudar. ¿Cuántas veces hemos sido como el doctor, el alcalde o el comerciante? Que nunca se nos olvide que el verdadero amor se demuestra con acciones.
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