UN PASTOR MIRA A LA IGLESIA DIFERENTE A COMO LA MIRA UN LAICO

Un pastor mira a la Iglesia de manera diferente a como la mira un laico, porque su perspectiva está profundamente influenciada por el llamado y la responsabilidad que Dios ha puesto sobre sus hombros. Mientras que un laico puede ver la Iglesia principalmente como un lugar de adoración, comunidad y enseñanza, el pastor la percibe como un campo de trabajo espiritual y una misión que demanda entrega constante.

Diferencias en la mirada pastoral:

Responsabilidad espiritual: Un pastor ve a la Iglesia como el rebaño que Dios le ha confiado, sabiendo que será llamado a rendir cuentas por la manera en que ha cuidado y guiado a cada oveja (Hebreos 13:17). Esto implica una carga especial que el laico no lleva en la misma medida.

Atención individualizada: Mientras un laico puede enfocarse en su relación personal con Dios y su participación en actividades, el pastor está constantemente atento a las necesidades espirituales, emocionales y físicas de cada miembro. Mira más allá de las apariencias, buscando atender a los corazones y las almas.

Llamado a la enseñanza y exhortación: El pastor no solo recibe, sino que también tiene el deber de impartir, guiar y corregir. Su mirada está dirigida a discernir cómo el cuerpo de Cristo puede crecer en madurez, combatir errores doctrinales, diferencias entre miembros de la congregación y mantenerse firme en la fe (2 Timoteo 4:2).

Un sentido de misión: El laico suele disfrutar de la comunión y el aprendizaje, pero el pastor vive con la carga de extender el reino de Dios. Mira la Iglesia como una base de operaciones para el evangelismo, el discipulado y la transformación de la sociedad.

Sacrificio constante: Mientras que un laico participa según su disponibilidad, el pastor lleva una vida de servicio que a menudo implica renunciar a su comodidad, tiempo y recursos personales por el bien del rebaño, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor (Juan 10:11).

En conclusión, la mirada de un pastor está moldeada por el amor y la responsabilidad de ver a la Iglesia como Dios la ve: un cuerpo vivo que debe ser cuidado, fortalecido y guiado hacia la plenitud en Cristo. Mientras que el laico puede disfrutar de los frutos de la Iglesia, el pastor vive para cultivarlos, con un corazón entregado al servicio del Señor y Su pueblo.

Deja un comentario