Cuando sientes que debes hacer algo, desde una perspectiva cristiana, es importante detenerte y buscar la guía de Dios antes de actuar. La Escritura nos enseña a confiar en el Señor con todo nuestro corazón y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5-6). Esto significa que nuestras acciones deben estar alineadas con Su voluntad, no solo con lo que nosotros creemos correcto.
Primero, ora. Habla con Dios y pídele claridad para entender si lo que sientes es un llamado suyo o una inquietud personal. Jesús mismo, antes de cada decisión importante, se retiraba a orar (Lucas 6:12-13).
Segundo, examina tus motivos. Pregúntate si lo que deseas hacer glorifica a Dios, sirve a otros o proviene de un deseo egoísta. Filipenses 2:3-4 nos exhorta a actuar con humildad, pensando en el bienestar de los demás.
Por último, confía en que Dios abrirá las puertas correctas. Si Él te ha dado una tarea, también te dará la fortaleza y los recursos necesarios para cumplirla. Recuerda, «porque Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad» (Filipenses 2:13).
Si estás dispuesto a escuchar Su voz y seguir Su dirección, tus acciones estarán firmemente fundadas en Su propósito.
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