En las asagradas Escrituras encontramos una constante invitación a estar atentos y vigilantes. Jesús mismo, en Mateo 24:42, nos exhorta: «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.» Esta advertencia no es para generar temor, ni ansiedad, sino para despertar en nosotros una conciencia espiritual sobre los tiempos que atravesamos.
Vivimos en una era de avances tecnológicos, cambios sociales, y crisis globales que, aunque pueden ser abrumadores, también son oportunidades para discernir los propósitos de Dios. En 2 Timoteo 3:1-5, Pablo describe características de los «tiempos peligrosos,» señalando actitudes y comportamientos que hoy vemos claramente reflejados en nuestra sociedad. Pero, ¿estamos prestando atención? ¿Estamos orando y buscando dirección divina para actuar con sabiduría?
Ser conscientes de los tiempos no solo implica observar lo que ocurre a nuestro alrededor, sino también examinar nuestras vidas y relación con Dios. ¿Estamos viviendo con propósito, alineados con Su voluntad? ¿Estamos siendo luz en medio de la oscuridad y extendiendo el amor de Cristo a quienes nos rodean?
Es un llamado a reflexionar, a profundizar en la Palabra y a orar por discernimiento. Así como los hijos de Isacar en 1 Crónicas 12:32, quienes entendían los tiempos y sabían lo que Israel debía hacer, debemos buscar sabiduría para responder con fe y acción en este momento histórico.
Los tiempos que vivimos son desafiantes, pero también son una oportunidad para manifestar el Reino de Dios en la tierra. Recordemos las palabras de Jesús en Juan 9:4: «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.» Aprovechemos este tiempo para vivir en santidad, servir a los demás y ser testimonios vivos del amor de Cristo.
¿Estamos verdaderamente conscientes de los tiempos que vivimos? Si no lo estamos, este es el momento de despertar y reaccionar y acercarnos real y genuinamente a Cristo.
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