PROMESA DE FIDELIDAD

Hay un cántico que en tiempos pasados se utllizaba en la Iglesia donde me formé desde niño y su letra dice: Ayer prometí ser de Cristo y hoy lo prometo también y mañana soy de Cristo, de Cristo soy, soy de Cristo.
Ese cántico refleja un profundo compromiso y amor por Cristo, reafirmando día a día la decisión de seguirlo. Es una hermosa expresión de fidelidad y perseverancia en la fe. Su mensaje es un recordatorio constante de la necesidad de renovar nuestra entrega a Dios diariamente.
Renovar nuestra entrega diaria a Cristo es un acto de amor y humildad. Nos recuerda que la vida cristiana no es un evento único, sino un caminar constante. Al decir «hoy lo prometo también», reconocemos nuestra necesidad de depender de Su gracia cada día, porque aunque somos frágiles, Su misericordia se renueva cada mañana como lo cita Lamentaciones 3:22-23.

Es una entrega diaria:

1. Compromiso constante: Nuestra decisión de seguir a Cristo no termina con una confesión inicial de fe; es un pacto que reafirmamos en cada momento. Decir «soy de Cristo» es reconocer que le pertenecemos, y que todo en nuestra vida gira en torno a Él.

2. Dependencia de Su gracia: Este cántico también nos enseña que no podemos vivir una vida cristiana en nuestras propias fuerzas. Necesitamos diariamente buscar a Dios en oración, leer las Sagradas Escrituras y ser llenos del Espíritu Santo.

3. Testimonio de fidelidad: Al renovar nuestra promesa de ser de Cristo, damos testimonio a otros de que nuestro compromiso no es temporal ni condicionado por las circunstancias. Es un recordatorio de que nuestra fe está arraigada en la obra de Cristo en la cruz y en Su resurrección.

4. La esperanza del mañana: Decir «mañana soy de Cristo» nos llena de esperanza y nos anima a permanecer fieles, sabiendo que Dios está con nosotros en cada paso del camino, tanto en las alegrías como en las pruebas.

Para renovar diariamente esa promesa práctica lo siguiente:

1. Comienza cada día con una oración que reafirme tu compromiso con Cristo.

2. Lee la Biblia diariamente y reflexiona en el mensaje que encuentras en ella para renovar tu mente (Romanos 12:2).

3. Busca oportunidades para compartir tu fe con otros, mostrando que eres de Cristo en palabras y acciones.

4. Congrégate la mayor cantidad de veces que puedas para fortalecer tu fe y afirmar el valor de la Iglesia en tu caminar.

¿Prometiste ayer fidelidad a Dios?
¿Puedes prometerle fidelidad en el día de hoy?
Como un acto de fe, amor y gratitud, ¿te atreves prometerle fidelidad para el mañana?

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