EL VALOR DEL COMPROMISO

El compromiso en la Iglesia es uno de los valores fundamentales que sustenta la vida en comunidad. Cuando hablamos de compromiso, no solo nos referimos a una serie de obligaciones o tareas, sino a una entrega sincera y profunda a Dios y a los hermanos en la fe. Este compromiso nos invita a vivir de acuerdo con los principios del Evangelio y a ser reflejo de amor y servicio en cada aspecto de nuestra vida.

La Iglesia es, en esencia, una familia espiritual. Al comprometernos con ella, estamos diciendo «sí» a formar parte de un cuerpo que necesita de cada uno de sus miembros para cumplir su misión. En 1 Corintios 12:12, Pablo compara la Iglesia con un cuerpo, recordándonos que cada parte tiene un rol único e indispensable. Sin el compromiso de cada miembro, el cuerpo queda incompleto y debilitado.

El compromiso no siempre es fácil; implica sacrificio, constancia y fidelidad, incluso cuando las circunstancias son difíciles. Puede significar dedicar tiempo y recursos, esforzarse en desarrollar habilidades o ministerios, o brindar apoyo emocional y espiritual a otros. En esos momentos, el compromiso se convierte en una verdadera prueba de nuestra fe y amor a Dios, porque requiere que pongamos Su voluntad por encima de nuestras comodidades o preferencias.

El valor del compromiso en la Iglesia también nos ayuda a crecer espiritualmente. Al dedicarnos a la comunidad y a los propósitos del Reino, experimentamos la transformación que solo ocurre al vivir el Evangelio en acción. Nos volvemos más generosos, pacientes, humildes y perseverantes, aprendiendo de nuestros hermanos y del ejemplo de Cristo, quien fue el mayor ejemplo de compromiso.

Al final, el compromiso es una respuesta de amor a Dios y a la comunidad. Es recordar las palabras de Jesús en Mateo 20:28: «El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.» Siguiendo Su ejemplo, nuestro compromiso no es una carga, sino una oportunidad de manifestar el amor de Dios en el mundo y de participar activamente en Su obra transformadora.

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