«Aunque las circunstancias parezcan oscuras y el camino incierto, recuerda que Dios siempre está obrando en nuestras vidas. La fe no se basa en lo que vemos, sino en lo que creemos. Aun cuando no entendamos el ‘por qué’, confiemos en el ‘quién’. Él tiene un plan perfecto, y cada obstáculo es una oportunidad para ver Su poder. No te rindas; la prueba de hoy es el testimonio de mañana. Sigue adelante, porque con Dios a tu lado, ¡nada es imposible!»
Rendirse entonces a Dios en medio de lo que no comprendemos es un acto de profunda fe y humildad. Es reconocer que, aunque nuestra visión sea limitada, Dios ve el panorama completo. Cuando nos rendimos a Él, le entregamos nuestras dudas, miedos e inquietudes, confiando en que Él guiará cada paso, incluso en la oscuridad.
Decir «Me rindo a Dios en medio de lo que no comprendo» es abrir el corazón a Su paz, a Su consuelo y a Su propósito, que a veces no entendemos de inmediato. En esa rendición encontramos fortaleza, porque dejamos de luchar en nuestras propias fuerzas y nos apoyamos en Su sabiduría y amor. Que puedas experimentar la paz que sólo Él puede dar, sabiendo que Él está contigo en cada paso del camino, aún en medio de la incertidumbre.
Deja un comentario