Al cerrar los ojos esta noche, recuerda que Dios te ha acompañado durante todo el día. No importa lo que hayas enfrentado, Él ha estado a tu lado. En Su presencia hay paz, y en Sus manos podemos dejar nuestras preocupaciones. Tal como lo dice el Salmo 4:8: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.»
Deja en sus manos tus cargas y confía en que, mientras duermes, Dios sigue obrando a tu favor. Que Su paz llene tu corazón y tu mente, y que mañana despiertes renovado y listo para un nuevo día.
Descansa en la certeza de que Dios te cuida y también a los tuyos. No lo dudes, créelo y confía. Esa es la clave para tener un descanso pleno y reparador. Cuando soltamos nuestras preocupaciones y las colocamos en las manos de Dios, nos liberamos del peso que nos quita la paz. Confiar en que Él tiene el control nos permite descansar con tranquilidad.
Recordemos siempre lo que nos enseña
1 Pedro 5:7: «Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.» Así que esta noche, deja tus preocupaciones en las manos del Señor y confía en que Él como las visto en otras ocasiones, cuidará de ti mientras descansas.
Deja un comentario